domingo, 9 de diciembre de 2018

Tipos de piel

Comencemos el Blog con una entrada base. Un tema necesario para muchos de los temas que vamos a tratar en este pequeño rincón de Internet.
Vamos a empezar por algo que seguro todos ya sabemos o casi todos. Si no es por las revistas es por los anuncios de televisión, pero conocemos que hay 4 tipos de piel: normal, grasa, mixta y seca. Antes de comenzar debo puntualizar que no soy dermatóloga ni experta, escribo desde la experiencia sobre mi piel y en base a los artículos leídos, tanto en revistas como en Internet.

La piel normal es aquel tipo de piel que todos buscamos con las cremas y tratamientos si tenemos alguno de los 3 tipos anteriores. Si eres de los que tiene una piel normal felicidades, tienes un tesoro.
Una piel normal se caracteriza por no tener brillos ni imperfecciones ya que las glándulas de la piel funcionan con total normalidad. Es una piel suave y tersa, como la piel de los niños. Este tipo de piel puede sufrir cambios notando algo de sequedad, pero no es algo permanente como ocurre
por ejemplo con la piel seca, lo cual trataremos más adelante. Estos cambios suelen ser inducidos por la edad.


La piel grasa, la temida piel grasa. Este tipo de piel se muestra brillante, con grasa. Eso se debe a que las glándulas sudoríparas de la piel funcionan con más intensidad de lo normal. Acompañado de ello, los poros son más abiertos y esto provoca la aparición de los granos y los puntos negros. También son factores importantes los cambios hormonales, algunos medicamentos o incluso el estrés. Pero ¿cómo diferenciarla de la piel mixta?

La piel mixta, si bien es cierto que no es tan temida como la piel grasa, es algo más complicada de tratar e identificar. Muchas personas confundimos la piel mixta con piel seca. La piel mixta suele tener brillos en la zona de la frente, nariz y barbilla, y digo suele porque es posible que estos brillos no sean muy visibles en alguna de estas tres zonas, las cuales conforman la llamada zona T. El resto de la cara puede comportarse como una piel normal o como una piel seca, concentrándose los poros más abiertos y los granos en la mencionada zona T.

Ahora bien, la piel seca no tiene brillos. Es una piel tirante e incluso escamosa si no se hidrata adecuadamente.
Este tipo de piel sufre mucho con los cambios de temperatura y el ambiente. Si te aplicas crema en el rostro y tu piel continúa pidiendo más hidratación al cabo de los minutos, tienes una piel seca. Si la tirantez después del tratamiento facial desaparece con la aplicación de la crema hidratante, tienes una piel deshidratada. Es importante diferenciar la piel seca de la deshidratada porque el tratamiento de hidratación no va a ser el mismo. Las pieles secas necesitan cremas con aceites mientras que las pieles deshidratadas necesitarán cremas con agua, como el agua de coco o aguas termales.

Debemos saber que tanto la falta de hidratación como el exceso puede hacer que las características de este tipo de piel se acentúen. Hablamos de hidratación externa, con cremas y aceites, e interna, con la ingesta de líquidos y alimentos que contengan agua como es el caso de las frutas, por ejemplo.
Si algo tienen en común todos estos tipos de pieles es que ninguna se libra de la sensibilidad.La sensibilidad se manifiesta especialmente a través de la sequedad. Es por ello que, en las pieles secas, es complicado identificar la sensibilidad. Para ello debemos observar las respuestas de nuestra piel, es decir, si aplicamos el tratamiento adecuado y tras exponernos al viento, el frío o un cambio de temperatura nuestra piel se descama o siente tirantez esta misma presenta síntomas de sensibilidad.
Las pieles mixtas o grasas también pueden sufrir sensibilidad. La grasa no las protege.

Echando un vistazo a todo lo descrito, parece sencillo identificar qué tipo de piel tenemos, pero, a su vez, es algo complicado.
La identificación correcta del tipo de piel es importante por varios motivos.

En primer lugar, para saber el tratamiento que debemos darle a nuestra piel. Es importante limpiar dos veces al día el rostro con los tipos de productos adecuados a nuestra piel para ver los resultados y sobre todo, en casos delicados, para no empeorar la situación de la piel. Por ejemplo, si tenemos una piel mixta y utilizamos productos para pieles secas notaremos tirantez en la zona T, pudiendo confundir esta con una piel seca.

En segundo lugar, nos sirve para utilizar unos productos de maquillaje u otros. Podremos saber si utilizar bases mate en el caso de las pieles con grasa o bases con hidratación (aceite o agua, recordad) en el caso de las pieles secas o deshidratadas.
Esto también es importante para la ojera. Los correctores con componentes aceitosos para pieles secas o correctores con componentes acuosos para pieles deshidratadas.

En caso de no tener claro qué tipo de piel tenemos también podemos consultarle a nuestro médico o dermatólogo.
Es mejor preguntar a tiempo que experimentar y arrepentirse.